El líquido estabilizador protege el ADN microbiano a temperatura ambiente durante el transporte, así que no necesitas nevera. Guarda el tubo bien cerrado, lejos de fuentes de calor y de la luz directa del sol, y no lo congeles salvo que las instrucciones lo indiquen.
Envíalo lo antes posible, idealmente el mismo día o el siguiente día laborable, y evita hacerlo justo antes de un fin de semana o un festivo.