Realizar un único test te da una base, pero el seguimiento a través de la realización de varios test, o a través de las consultas con nuestros médicos y nutricionistas es lo que transforma los datos en salud.
- Validación de cambios: ¿Tu dieta rica en fibra está aumentando realmente la producción de butirato? ¿El probiótico que tomas está desplazando a las bacterias patógenas? Solo un segundo test puede confirmarlo.
- Ajuste de precisión: Si tras tres meses de intervención los niveles de inflamación no bajan, el seguimiento permite pivotar la estrategia nutricional de forma inmediata.
- Mantenimiento del equilibrio: El microbioma tiende a volver a su estado anterior si no se consolidan los hábitos. Repetir el test (cada 6 o 12 meses) es la mejor forma de asegurar que tu Gut Score se mantiene en niveles óptimos y que tu inversión en salud está dando resultados reales.