El estrés no está solo en tu cabeza; impacta directamente en tu abdomen a través del eje intestino-cerebro. Existe una comunicación bidireccional constante por el nervio vago y señales químicas.
Cuando sufres estrés crónico, tu cuerpo libera cortisol y otras hormonas que pueden aumentar la permeabilidad intestinal (el llamado "intestino colapsado"). Esto altera el moco protector donde viven tus bacterias, facilitando que las especies oportunistas (pro-inflamatorias) ganen terreno frente a las beneficiosas. En Vivabioma, analizamos marcadores como la producción de GABA e indoles, que son esenciales para ayudarte a gestionar la ansiedad y mantener el equilibrio mental desde el intestino.